(fragmento de novela inédita)

Una pareja de profesores, compañeros de trabajo en el mismo Colegio donde doy clases, me advierte que tenga cuidado con una amistad que frecuento, un conocido naranjero de Yaracuy. 

- Te puede lucir inofensivo, así viva lejos de la ciudad o a cientos de kilómetros de distancia, no importa. Parece que está vinculado a un círculo de terroristas, ten cuidado.

 - Ya está aquí, llegó a Venezuela la semana pasada, tengo una reunión con él mañana.

 - Ten cuidado, me vuelven a repetir, lo están vigilando.

 - ¿A cuáles círculos?, ¿al Gobierno o a la oposición, de qué estamos hablando? ¿Y tú cómo lo sabes?

 Ayer se realizó un operativo militar en el Ávila, se vieron grupos de soldados subiendo a la montaña, armados hasta los dientes. Y esta mañana, muy temprano, practicaron un allanamiento en el Colegio. Un grupo de profesores conversábamos en el estacionamiento, serían las seis de la mañana, no había terminado de aclarar, cuando vimos pasar a tres helicópteros silenciosos que venían del norte. Bajaron desde la montaña en dirección a la urbanización donde estábamos, segundos después entraron los soldados en masa buscando armas y se llevaron a todos los docentes a declarar. Llevábamos horas sentados, esperando nuestro turno para ser interrogados y fue entonces cuando me comentaron las sospechas que tenían sobre Ibrahim, que se la pasa viajando, es verdad, entre Ramala y San Felipe.

 - Tienes que decidir con quién estás. Tu familia tiene buenas conexiones con la sociedad judía o lo que queda de ella, eso lo sabemos, pero todo el mundo sabe también lo que pasó cuando estuviste en Siria.

 - ¿Ustedes qué piensan?

 - Te tengo confianza, contestó Rubén, pero a la hora de las chiquitas no sé con quién estás o qué piensas realmente. Tampoco sé cuál es realmente la comunidad religiosa a la que perteneces o con la cual te sientes identificado. ¿Estás metido en un problema?, sí, es verdad; vas a salir ileso, seguramente; pero eso no te exime de tener que confesar tu afiliación.

- Como si eso fuera a solucionar las dificultades del país.

- No, pero la gente no sabe quién eres y por eso no te tienen confianza.

- Mi hija me tienen confianza, mi mujer también. Estudio y trato de entender. Sólo Dios sabe qué pienso.

- No tienes que decirme nada, no estás obligado, ni soy quién para averiguar asuntos que son de tu incumbencia, pero te estoy advirtiendo, vete preparando. No te pongas a inventar cuando entres a ese cuarto, se van a dar cuenta.

- Mejor vamos a cambiar de tema y nos relajamos un poco, te parece, ¿qué estás leyendo?

- Tengo demasiado trabajo, no he leído nada últimamente, ¿tú?

- La última novela de David Grossman: A Horse Walks into a Bar, la leí en inglés, más barata en el Kindle que comprar el original hebreo. Hay una sección en particular, relacionada con lo que me estás preguntando, donde se cuenta la historia de un comediante que tiene un show en un cabaret en Netanya, una pequeña ciudad entre Tel Aviv y Haifa. El narrador es un juez retirado, viejo amigo del actor, invitado para dar su versión del show, para que cuente cómo le pareció todo. Pero llevo años sin trabajar, explica antes de ir. No me interesa que des un testimonio judicial, le aclara el comediante, sólo que me digas qué viste y cómo te pareció, ¿puedes hacerlo?

 - Más allá del humor negro, de la tristeza de un comediante que ha perdido el toque mágico para hacer reír, continuó Daniel, el libro analiza el tema de la percepción, la manera como internalizamos el conocimiento de los demás, es decir, toca la pregunta sobre la capacidad que tenemos para conocer realmente a la gente que frecuentamos, o si por el contrario, no nos importa saber quién es cada quien. Hay algo que surge de las personas y que ellas mismas no controlan. Es algo que sólo esa persona tiene en el mundo: el brillo de su personalidad, o por el contrario, su oscuridad esencial. Es todo lo que escapa a las palabras o a las historias que eventualmente pudieran estar asociadas a la identidad que le otorgamos a la gente. Es muy difícil establecer un juicio definitivo, sobre todo porque a nadie le interesa precisar el conocimiento, por comodidad o por interés.

 

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