La política tiene la mala costumbre de involucrarse en el arte y echar a perderlo todo. Se comporta como un virus, coloniza a los cuerpos que invade e intenta ocupar todos los espacios, controlando y asfixiando.

Hitler sería un horror y un error pasajero, pero la música alemana era para siempre y Furtwängler, humillado por vendedores de seguro transformados en acusadores, estaría ahí para recordarlo.

Quién haya visitado un hospital psiquiátrico, como visita, paciente o profesional de la salud, conoce de primera mano lo que significa vivir bajo el imperio de la más severa ley.

El juicio que se le abrió en 1946 tenía como fin determinar si era responsable de sus actos, pues de serlo, sería condenado a muerte por traición.

La verdad es que tanto Ulbricht como Adenauer, sobrevivientes ambos del holocausto nazi, sin ser judíos, desconfiaban de los alemanes.

El Embajador Masateru Ito fue hasta hace poco Embajador del Japón en Venezuela, apreciado por sus dones como diplomático y representante de los intereses de su país, pero también como escritor.

Los mejores y más tranquilos artistas de la URSS fueron sacrificados en los momentos más álgidos de la paranoia de Stalin.

Viajamos con Ricardo Bello, a través de la concatenación de fragmentos de ese diario, en los cuales se combinan la narración de anécdotas personales y la exégesis de textos ajenos.

Hay vinculaciones profundas en la agricultura, correspondencias entre las materias que se abrazan bajo ciclos naturales y que propician el cultivo de pasiones y realizaciones.

Los soviéticos consolidaron su posición: Berlín oriental estaba perdida. Si Kennedy atacaba a Cuba, la URSS destruiría Alemania.

     Al gran guerrero samurai Toyotomi Hideyoshi se le recuerda como el segundo gran unificador del Japón, después de Nobunaga, al haber pacificado al país gracias a sus reformas políticas. 

Mario Vargas Llosa, y no sin razón considera, al Papa Emérito uno de los grandes intelectuales de nuestro tiempo y más de un sacerdote me ha comentando en privado que su obra teológica lo ubica sin duda en la tradición de los Padres de la Iglesia.