Scholem rechazaba la tradicional teología nacionalista del judaísmo que identificaba pensamiento con territorio. La fe no debía expresarse a través de una ideología, el mismo peligro que Prochnik detectó al ver como familias ultra-ortodoxas ocupaban un espacio demográfico cada vez mayor en la Jerusalén de hoy.

La producción de Girard resuelve con gran lucidez, entregándonos un paisaje mítico, terriblemente oscuro, que apenas se ilumina con las camisas blancas de los Caballeros del Grial, incluyendo la del nuevo Rey, en contraste con el horror y la desolación del entorno

La política tiene la mala costumbre de involucrarse en el arte y echar a perderlo todo. Se comporta como un virus, coloniza a los cuerpos que invade e intenta ocupar todos los espacios, controlando y asfixiando.

Hitler sería un horror y un error pasajero, pero la música alemana era para siempre y Furtwängler, humillado por vendedores de seguro transformados en acusadores, estaría ahí para recordarlo.

Los mejores y más tranquilos artistas de la URSS fueron sacrificados en los momentos más álgidos de la paranoia de Stalin.

Viajamos con Ricardo Bello, a través de la concatenación de fragmentos de ese diario, en los cuales se combinan la narración de anécdotas personales y la exégesis de textos ajenos.

Quién haya visitado un hospital psiquiátrico, como visita, paciente o profesional de la salud, conoce de primera mano lo que significa vivir bajo el imperio de la más severa ley.

Los soviéticos consolidaron su posición: Berlín oriental estaba perdida. Si Kennedy atacaba a Cuba, la URSS destruiría Alemania.

     Al gran guerrero samurai Toyotomi Hideyoshi se le recuerda como el segundo gran unificador del Japón, después de Nobunaga, al haber pacificado al país gracias a sus reformas políticas. 

El juicio que se le abrió en 1946 tenía como fin determinar si era responsable de sus actos, pues de serlo, sería condenado a muerte por traición.

La verdad es que tanto Ulbricht como Adenauer, sobrevivientes ambos del holocausto nazi, sin ser judíos, desconfiaban de los alemanes.

El Embajador Masateru Ito fue hasta hace poco Embajador del Japón en Venezuela, apreciado por sus dones como diplomático y representante de los intereses de su país, pero también como escritor.