Editorial: Coordinación Estado Carabobo
Año: 1998

Pero así como Julio se transformaba en épocas de guerra, desechando su conducta infantil, malcriada y demonstrando una madurez y un aplomo que impresionaba aún a su primo, su familia se debatía en el marasmo de una parálisis difícil de explicar. Era una enfermedad contagiosa, como todas las políticas, vecina al miedo y al terror más absoluto, que surgía al comprobar que, efectivamente, el loquero se había ido, dejándolos a la interperie de una Venezuela inhóspita, violenta y atrasada.

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